sábado, 7 de febrero de 2009

LA HAN TOMADO CON HAMLET



Y no entiendo por qué. ¿Qué daño le habrá hecho a nadie un príncipe de Dinamarca muerto hace un porrón de años? Y ¿Qué culpa tendrá el bueno de Bill Shakespeare por haber sacado de su fértil caletre una obra tan apetitosa?
No hay quien comprenda tanto ensañamiento con el uno y con el otro. Se ve que, como ninguno de los dos puede defenderse, pues ancha es Castilla, que el rey paga.
Hace ya bastantes años que la Señora Espert (doña Nuria) decidió subirse al pináculo hamletiano, con el brillante resultado que algunos de los más viejos del lugar recordamos. Hace nada, el insigne caballero Boto se pegó el gran porrazo en intento similar…
Ahora es doña Blanca Portillo la que ha decidido hacerse una tournée por Elsinor y sus alrededores. Es que no cejan en su empeño.
En las dos últimas ocasiones ha sido el teatro público quien ha pagado los violines de la fiesta. Primero fue el CDN y ahora el Matadero de doña Alicia Moreno. En buenas manos está el pandero.
Cierto que en 1899 doña Sara Bernhardt coronó su carrera, comenzada en 1862, con un Hamlet, cuyo resultado no conocemos ni conoceremos. Era una especie de autoproclamación de la diva que ella fue. Ni lo aplaudo ni lo repruebo; agua pasada…
No obstante, siempre he sostenido que el actor debe ponerse al servicio del personaje; nunca el personaje al servicio del actor. Por eso no me hacen demasiada gracia estas monerías.
A lo que iba: me parece francamente pretencioso meterse en estos berenjenales. Y tampoco me parece bien que sean los responsables de la pública cultura quienes los patrocinen a lomo de contribuyente.
Anden, dejen al dubitativo y angustiado señor Hamlet en paz. Porque, además, les está varias tallas grande su apolillado jubón.

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