martes, 5 de mayo de 2009

EL DESAHUCIO



De fuera vendrán y de tu casa te echarán... (más o menos: Kanpotik etorriko dira eta zure etxetik botako zaituzte, creo, pero agradecería correcciones)
Parece que el Señor Ibarretxe así ha interpretado el relevo al frente de la Administración Autonómica del País Vasco que se acaba de producir.
El señor Ibarretxe tiene un sentido patrimonial de esa Administración y del País Vasco en su conjunto, porque sigue enfangado en una noción sabiniana y decimonónica de la historia.
Si no, nadie se explicaría el mayúsculo cabreo que ha manifestado en su discurso durante la sesión de investidura de Patxi López. Ni remota idea de qué es eso de la cortesía parlamentaria, equivalente a elegancia. Claro que, como todo se puede empeorar, poniendo un poco de empeño, atrás quedan las perlas de aita Arzallus... ¡Qué barbaridad!
Personalmente, no tengo claro que la exclusión de la llamada “izquierda abertzale” (eso de izquierda habría que hablarlo despacito) haya sido una buena idea. Sin embargo, se ha realizado dentro de la más estricta legalidad, término que, en una perspectiva democrática, equivale de todas todas a legitimidad. Esto tampoco le entra en la mollera al insigne defenestrado.
Lo que sí tengo claro es que a Patxi López le ha aupado a la máxima magistratura vasca un proceso electoral impecable, que ha dado lugar a un pacto de legislatura perfectamente correcto; si bien no del todo deseable, en mi personal criterio.
Y lo que tengo clarísimo es que a los vascos y a los españoles en general nos convenía que el PNV se largase del poder, porque nunca ha estado del todo claro ha dónde quería ir a parar en temas cruciales, como la lucha contra ETA, o su disposición a moverse dentro del marco constitucional.
Así que ongi etorri Patxi, agur Ibarretxe.

1 comentario:

santiago dijo...

AGUR IBARRETXE!!! Me parece que a las walkirias tendremos que decirles que no sean excesivamente duras con Patxi. Ya sabes como se las gastan... Me ha gustado la elección del nombre de la famosa novela. Eres un sabio. Un fuerte abrazo