viernes, 19 de diciembre de 2014

PROTEGER O PROHIBIR


Recuerdo con hilaridad la tarde en que una multitud de dos personas, mi amigo Mariano y yo, fue disuelta por uno de aquellos grises malencarados: “¡Disuélvanse!”. Así lo hicimos y cada uno de nosotros prosiguió su camino hasta el bar en que habíamos quedado, próximo a la Gran Vía, lugar en el que habíamos sido “disueltos”. Yo pensaba que el siguiente gris que me parase iba a tener que decir: “¡Desintégrese!”, porque ya lo de disolverse no parecía viable.
Corrían aquellos años de franquismo que acaecieron tras la defunción del dictador. Luego las cosas cambiaron, pero parece ser que no de forma definitiva. El PP acaba de lanzarse a la piscina de la represión, mediante la aprobación en solitario de una “Ley orgánica de protección de la seguridad ciudadana”, que nos retorna a aquellos tiempos oscuros. Parece que ahora ni siquiera se pueden sacar fotos del guardia abusón, porque se ve que el Gobierno desconfía de la calidad estética de sus dignos agentes.
No entraré aquí en una crítica exhaustiva de la famosa “ley mordaza”, porque ya lo ha hecho gente mucho más autorizada. Sí que digo que cada vez que algún poderoso dice que me va a proteger, se me abren las carnes, no me siento nada tranquilo.
Lo de prohibir debe de ser una de las cosas que dan más gustirrinín a los que mandan. Les gusta decir que nos protegen, cuando en realidad lo que hacen casi siempre es protegerse a sí mismos mediante todo género de prohibiciones.
La famosa ley seca de los Estados Unidos, promulgada mediante nada menos que una enmienda de la Constitución a iniciativa del senador Volstead, en realidad lo que hacía era proteger un estatus general represivo y sumamente conservador. Su efecto más conocido fue la proliferación del contrabando, con el fortalecimiento del gangsterismo y el enriquecimiento de los traficantes durante trece largos años. Bueno, sólo es un ejemplo que se me ha venido a la cabeza.
No parece probable, sin embargo, que se decidan a protegernos de la voracidad bancaria, ni del robo sistemático a manos de corruptos y defraudadores, ni de…

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