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viernes, 5 de marzo de 2010

TODOS GUAPOS, GORDITOS Y CONTENTOS



Hacía tiempo que no escribía aquí. La verdad, porque no se me ocurría nada de provecho, o que no estuvieran escribiendo ya plumas más autorizadas. También, porque me veía yo bastante negativo y no quería amargarle la vida a ningún ocasional lector.
Pero, de repente, descubrí el optimismo y eso me hizo cambiar de opinión.
¡Qué bonito es el optimismo! ¡Viva el doctor Pangloss! ¡Viva la gente!
Por ejemplo, di en el Internet con una página sensacional, que se llama “estosololoarreglamosentretodos”. Una maravilla. Personas desinteresadas y filantrópicas, cual sean las Cámaras de Comercio y “algunas de las empresas más importantes del país”, deciden insuflar optimismo de ése a una ciudadanía más bien mosqueada. Testimonios mil demuestran cómo la bonhomía y el esfuerzo personal conducen hasta un luminoso tránsito hacia la felicidad, y, a una mala, a la puta resignación.
Seguro que el mínimo y dulce Francisco de Asís y el empresario Henry Ford, allá en el paraíso de los bienaventurados, sonríen al alimón y se dan la manita colmados de dicha.
Justo acababa de ver en la tele (rara avis) la estupenda película del señor Paskaljevic “Optimisti”. Recordé la bonita escena final de los crucificados en “La vida de Brian”... ¡Jodidos, pero contentos! Ésta es la idea.
Por si esto fuera poco, se amasan pactos varios para salir de diversos atolladeros, cual sea el de nuestra pachucha economía, o nuestra depauperada educación. No importa con quién se llegue a un pacto (de los montes, como el famoso parto del que salió un ratoncillo), el caso es pactar. Más y más beatitud.
Parece mentira que la gente ande con la mosca detrás de la oreja y, con tanta proxemia y todo, no se fíe un pelo de nuestros políticos de cualquier color. ¡Sonrían, por favor!
Mi antiguo amigo Emilio solía recitar unos versos la mar de ilustrativos: “Tú trabaja con afán / la esperanza te mantenga / y, si por culo te dan, / no hay mal que por bien no venga.
Pues sí que ando yo algo negativo, sí...

domingo, 25 de enero de 2009

EL CIVISMO, EL PADRE GABINO Y EL CAMARADA PACO



Dicen que el Tribunal Supremo tiene que resolver en breve el asunto de los objetores a la “Educación para la Ciudadanía”. Estos cruzados de la moral y las buenas costumbres alegan que los jovencitos y jovencitas no deben ser adoctrinados en el cole (más que en el insti, porque la mayorías de estos piadosos sujetos tiran hacia la privada (religiosa), como la cabra tira al monte). Las purísimas mentes de estos rapaces no tienen por qué enterarse de que el racismo es malo, de que la guerra no es el mejor camino para solucionar conflictos, o de que los homosexuales son personas corrientes, y no mariconas pervertidas. Ya sus papás se encargarán de enseñarles a ser buenos cristianos y a acudir bulliciosamente a los encuentros de familias organizados por la Jerarquía Eclesiástica.
Efectivamente, eso del adoctrinamiento escolar es malísimo, pero secundum quid; porque no debía de parecerles tan horrendo, cuando, en mis tiempos escolares, la Religión y la “Formación del Espíritu Nacional” eran obligatorias, incluso en los estudios universitarios; que aún me acuerdo de cómo aprobé tres “religiones” pendientes en la carrera. En la universidad donde acabé mis estudios había un canónigo muy mayor, conocido por el sobrenombre “Como el águila que se remonta”, porque inevitablemente incluía esa frase en sus sermones del día de Santo Tomás. Este venerable presbítero no suspendía a nadie, así que despaché de una tacada los tres escollos mediante un sencillo trabajito. Si no es por él, ni soy filólogo, ni catedrático, ni nada de nada.
En el instituto la cosa era algo más peliaguda, porque el padre Gabino te hacía copiar no sé cuántas veces las páginas del Catecismo Ripalda que no te habías sabido de memorieta; “decid, niño, cómo os llamáis (Pedro, Juan, Antonio, etcétera)”... “Todo fiel cristiano está muy obligado a tener devoción, de todo corazón a la santa Cruz…” Por su parte, el camarada Paco se ponía hecho una hiena, si no comprabas el libro de la FEN, o no copiabas en el cuaderno todas las sandeces contenidas en el mismo,
La guinda del pastel la ponía el Padre Granda S.J. encaramado en su púlpito con un campanillón dedicado a acojonar pipiolos a berrido limpio.
Por añadidura, esos pipiolos desfilaban diariamente frente a la estatua del “Caudillo” a toque de tambores y cornetas y, si no hacían bien la variación o el vista a la derecha, se quedaban sin cine el domingo.
¿A que algún viejo demente del Estu sabe a qué instituto me refiero?
Todo eso nada tenía que ver con el adoctrinamiento, claro está, porque ni los dignos papás de derechas, ni sus socios, los clérigos, dijeron nunca ni pío en contra.
Pues, como la pelota está en el tejado, veremos qué es lo que triunfa: el civismo, o el cinismo.

viernes, 16 de enero de 2009

PORNOPRISIONES (PP)



Tras el escándalo de la cárcel de Picassent, que tanto daño ha hecho en los inmaculados espíritus de los candorosos presos comunes, parece ser que el nefando fenómeno sigue extendiéndose como una negra mancha de aceite entre la población reclusa española, hondamente herida en su sensibilidad por el desenfreno sexual de sus mentores y guardianes.
EL Partido Popular, única formación política que vela por la moral y buenas costumbres en esta hora de relajación y despelote, no va a ganar para demandas de cese de directores de cárceles.
Hemos sabido de muy buena tinta que en diversos establecimientos penitenciarios se ha llegado al extremo de proyectar películas de evidente contenido erótico, cuales sean “Pocahontas” y “La Sirenita”, ambas de la conocida distribuidora porno Disney.
En dichos films una aborigen amerindia y un personaje de ficción erótica muestran, aún cuando sesgadamente, sus encantos femeninos. La segunda, incluso protagoniza números obscenos en la línea del bestialismo, jugueteando lascivamente con un inocente pececillo.
Intolerable este intento de ruptura de la monástica serenidad que reina en los trullos nacionales, templos de la oración y el recogimiento indispensables para la efectiva reinserción de almas antaño empecatadas y hoy en franca vía de regeneración moral.
Eso sin contar que los reclusos sometidos a esta especie de Naranja Mecánica sexual, acabarán matándose a pajas y se quedarán cieguecitos, por si ya no estuvieran lo bastante jodidos en el talego, como bien sabemos por las sabias enseñanzas escolares de religiosos expertos en onanismo, sodomía y otras desviaciones.
Mal, muy mal.