miércoles, 10 de diciembre de 2008

ELJAVI



Lo siento, pero es un compromiso. Eljavi, un amigo del alma un tanto extravagante en sus gustos y conducta, me lo ha pedido y no he tenido arrestos para negárselo:
- Hombre, Asno, tú que estás en los medios, ya podías difundirme algunas ideas y / o demandas urgentes que tengo.
- Yo no estoy en los medios, sólo mantengo un modesto blog.
- Es igual, mira, por ejemplo, a ver si me puedes poner un anuncio.
Me pasó el anuncio y éste es el anuncio. Que conste que yo no me responsabilizo:
“Coleccionista. Cambio colección (incompleta) de diario ABC 1982 por colección de fotos señorita Usun Yoon de Intermedio Wyoming en atuendo escueto o inexistente.”

TURRÓN Y AUTARQUÍA


La crisis nos pone ocurrentes. Será por eso de que la necesidad aguza el ingenio, porque “tiene cara de hereje”, que es una cara muy poco favorecida, al parecer.
Los cerebros del PP, por ejemplo, lanzan la ocurrencia de liberalizar a tope. Ingenioso, sin duda: ya que la jugada neoliberal nos metió de patitas en la crisis, liberalicemos más y andando. Supongo que esta es la famosa estrategia de homeopatía económico – financiera. Similia similibus curantur. O así. Eso y facilitar el despido, mediante una nueva reforma laboral. Puesto que hay paro, propiciemos nuevos despidos que generen nuevos parados. Más homeopatía y toma del frasco. Porque nadie se creerá que las empresas, que están aprovechando la crisis mediática para sacarse de encima miles de currantes, van a ponerse a contratar como locas en cuanto les pongan el despido a huevo.
Pero la última ocurrencia, verdaderamente ingeniosa y brillante, llega en boca de don Miguel Sebastián, esa joyita, cuyo principal mérito parece haber sido un descomunal batacazo como postulante a la alcaldía de Madrid; mérito que le ha elevado al Ministerio de Industria.
Propone don Miguel que celebremos las Navidades con productos españoles, porque de esa manera crearíamos un montón de puestos de trabajo. Vamos, la autarquía del turrón y la zambomba.
Ni siquiera de la pandereta, porque si te aventuras a buscar una en los horrendos puestecitos de la Plaza Mayor, corres el riesgo de encontrar sólo unas cosas de plástico probablemente fabricadas en Taiwán o cualquiera sabe dónde. ¿Dónde aquellas gloriosas de aro de madera y parche de piel de gato, o de burro?
Cosas de la célebre globalización, otrora tan aplaudida por nuestras próceres figuras de la economía moderna.
Percebe gallego, haberlo, haylo, pero al doble de precio que ese larguirucho e insípido de ignota procedencia. Y espárragos de Navarra, pero cuidado con lo que cuestan. Además, si examinamos atentamente la etiqueta de una conocida marca de Lodosa o de Mendavia, podemos encontrarnos con que la baratura del producto se debe a que la empresa nacional adquirió los espárragos en Paraguay o en China y se ha limitado a enlatarlos y distribuirlos…
No es tan fácil lo de consumir productos españoles, porque primero habría que identificarlos y acto seguido sería preciso pagarlos, ahora, que no está el horno para bollos.
La verdad es que me gustaría consumir en estas fechas tan horripilantemente señaladas unas angulitas de Aguinaga, por ejemplo; pero como el más barato de estos pececillos sale a unos seiscientos (600) euros el kilo, me temo que volveremos a la gula del Norte (ignórase del norte de qué país), que viene a salir a dos (2) euros el paquetito de cincuenta (50) gramos.
Respecto a los regalitos navideños, intenten vuesasmercedes darle el cambiazo al nene de una consola asesina de procedencia foránea por una castiza muñeca de trapo artesanal, verán cómo los berridos se escuchan en los confines del mundo globoso o global. Cosas del libre mercado.
Así que a buenas horas mangas verdes; o bien, y siguiendo por la castiza vía propuesta por don Miguel, después del burro muerto, la cebada al rabo.

martes, 9 de diciembre de 2008

NADA DE MUERTE AL BORBÓN



Vida. Larga y próspera vida al Borbón, a todos los Borbones. Pero no en condición de Rey de España, sino de tranquilo y rico ciudadano. La pamplina del diputado Tardá ha debido de molestar a todos los republicanos serios, entre los que me incluyo. Con “caca, culo, pis” no vamos a ninguna parte, ciudadano.
En el caso (francamente hipotético) de que se produjera una reforma a fondo de la Constitución, y una vez instituida la III República Española, a nadie se le ocurriría guillotinar a Borbón alguno, ¡qué disparate anacrónico y sanguinario! Lo razonable sería que el monarca de turno abdicara pacíficamente y que fuera despedido con todos los honores que correspondan a un personaje de su relieve, así como a los méritos de sus antecesores en el cargo.
Desde luego esta familia no se iba a marchar con una manita delante y otra detrás, porque parece ser que están bastante forrados y a algunos de ellos no se les dan mal los negocios. Por supuesto que no tendrían que partir al exilio, como pasó con Alfonso XIII y su descarriada señora. En este País no se está mal del todo y ellos disponen de alojamientos adecuados para seguir viviendo estupendamente y recibir a las amistades de forma muy decorosa.
¿Qué les gusta ir a las Olimpiadas y a los partidos de tenis importantes? ¡Abono vitalicio, sin discusión alguna! ¿Qué les da por navegar, por esquiar, por montar a caballo y cosas por el estilo? Pues que no se priven, que ellos pueden permitírselo, ¡qué diablos!
Encima se verían libres de todas esas molestas obligaciones protocolarias, que deben de ser un auténtico coñazo. Tampoco el Rey dimisionario tendría que inventar vaguedades para decirlas por Navidad, ni que contar con fulanos que se estrujaran el magín para ayudarle a enjaretarlas. Todo, como se ve, serían ventajas.
Respecto a la popularidad, tengo por muy cierto que las revistas del corazón, como el Hola, el ABC y el mismísimo País, no iban a dejarlos tirados en el más vil anonimato, sino que seguirían ocupándose de toda la familia con el mismo embeleso, y la televisión pública dedicaría minutos y más minutos a cada boda, natalicio u óbito borbónicos en sus corazones de estación en curso. Lo mismo que hacen, por ejemplo, con la Duquesa de Alba, con Julián Muñoz y demás personajes estelares de nuestra vida social.
Así que, ciudadano Tardá, deje de meter la pata, que por ahí no vamos a ninguna parte. Claro que por otro vericueto tampoco vamos a ninguna parte, que ya lo han dicho don Zapatero y don Rajoy: nada de reforma constitucional. Creo que han retomado el viejo dicho ignaciano: “En tiempo de aflicción no hacer mudanza”. Con que tenemos Monarquía para rato.

viernes, 5 de diciembre de 2008

¿QUÉ VOTAN LOS TONTOS DE LOS COJONES?



No sé si yo lo he entendido bien, pero me parece que Esperanza Aguirre rechaza categóricamente el voto de los tontos de los cojones para su partido de derechas. Eso me parece francamente discriminatorio y muy poco práctico, porque esa especie abunda muchísimo en este País. Creo que el señor Castro no dijo que al PP sólo le votase esta clase de seres humanos, así, de forma excluyente; sino que hay tontos de los cojones (no todos ellos) que votan a la derecha.
Probablemente hay también otras clases de tontos que votan al PP: tontos del culo, tontopollas… Y, desde luego, entenderemos que hay individuos no incluidos en el genérico “tontos” que optan por dar su voto al partido de doña Esperanza. Ignoramos en qué proporción, porque no existen estadísticas fiables sobre el particular, pero sería interesante disponer de ellas. El señor Castro debió matizar un poco.
Sería algo así como: electorado PP (100%); tontos genéricos (x%): tontos de los cojones (y%); tontos del culo (z%)… Resto (n%). De ese modo nos aclararíamos todos.
En cualquier caso, insistiré en que la Señora Aguirre hace mal en rechazar el voto de ese colectivo, como si desdeñara el voto de cualquier otro grupo humano, ya que el voto es cuantitativo y no cualitativo y tampoco es que lo regalen, ¡pues anda que no van ajustadas las cuentas electorales!
No voy a entrar en análisis más profundos, porque me voy a Pelahustán dentro de nada a respirar aire puro (y gélido, creo). Otro día hablaré de doña Soraya y de sus acusaciones de misoginia contra los socialistas y trataré de explicar que a mi me encantan las señoras, pese a mis inclinaciones izquierdistas.

jueves, 4 de diciembre de 2008

LENGUAS VIPERINAS



Parece que ha resucitado la vieja disputa sobre el valenciano y el catalán. Se trata de una cuestión completamente ajena a la lingüística, a la filología y al propio sentido común.
Se ponga como se ponga el gran lingüista Doctor Camps, protagonista de episodios grotescos, como el del inglés para la ciudadanía, el valenciano y el catalán son variantes dialectales de una misma lengua, como sucede con otros dialectos del catalán de Cataluña. Eso no es ni para celebrarlo ni para enfadarse, sino un hecho objetivo; como que los judiones de La Granja y las fabes asturianas son variedades de una misma leguminosa.
Lo que sucede es que la manipulación política del lenguaje no es ninguna novedad y que suele perpetrarse pasando por encima de cualquier consideración, no ya científica, sino meramente racional.
Quizá el ejemplo más llamativo del caso sea el de la Constitución Española (que, insisto, es preciso reformar) En aquel debate famoso se optó por llamar exclusivamente “castellano” al “español”, consagrando de esta manera una chapuza flagrante. Pero había que tener contentos a los nacionalistas para que tragasen en la negociación con algunos otros asuntos y los celebradísimos padres constituyentes se lanzaron a la piscina sin dudarlo un instante. Aún me acuerdo del sonoro cabreo que se agarró don Camilo José Cela y revivo mi propio estupor filológico ante tal demasía.
Pero no queda ahí la cosa. Los partidos de orientación nacionalista del País Vasco y Cataluña se han pasado cien pueblos en su política de asfixia lingüística, impidiendo en la práctica que se desarrollase una muy saludable situación bilingüe en las comunidades que ellos rigen. Esta faena no se ha ejecutado en beneficio de los ciudadanos, sino en provecho de los nacionalismos catetos y de su permanencia en el machito. Eso, descarado.
El padrecito Stalin también se metió a lingüista, parece ser que como consecuencia sobre su inicial fascinación por la fonética aplicada… Aplicada a identificar voces de sospechosos en conversaciones telefónicas. Y, ya puesto, se lió a especular tranquilamente sobre el tema. (José Stalin, "El marxismo y la lingüística". Ediciones en Lenguas extranjeras. Pekín, 1977.) Cierto que el camarada Iossif Vissarionovich Djugashvili no hacía nada a humo de pajas y parece que nuestros políticos contemporáneos, tampoco.
No es que yo quiera comparar a Camps con Stalin, porque Stalin tenía bigote y Camps, no. Por cierto, ¿cómo se dice “camps” en catalán? ¿Y en valenciano? ¡Anda qué coincidencia!

miércoles, 3 de diciembre de 2008

ORÁCULO GONZÁLEZ



El don de profecía se ve que lo da la situación de ex - jefazo. Teóricamente se retiran, pero qué va. Les sería aplicable el dicho popular: “consejos vendo, para mi no tengo”.
Aznar (don José María) es un vivo ejemplo del caso. Incordia una barbaridad; en particular a su continuador, don Mariano. Cierto que, en lugar de dedicarse a meter el dedín en el ojo a propios y extraños, bien pudiera dar alguna que otra explicación sobre su generosa aportación a los secuestros y torturas perpetrados por su compinche don George. Pero este pequeño detalle parece que no le concierne.
González (don Felipe) no le va a la zaga a su congénere. Claro que él siempre tuvo una vocación oracular arraigadísima. Desde que era pequeño, o casi pequeño, sintió el impulso de pontificar y lo ejerció generosamente, siempre subido a un pedestal bien alto sobre las humildes cabezas de los mortales.
En la reciente (e insulsa) reunión de los socialistas (¿?) europeos ya ha explicado él cómo había que hacer las cosas y contárselas a la párvula sociedad. De paso ha dejado caer que es que José Luis no sabe, que él sí que lo tiene todo más claro que la puñeta, porque para eso es el capo de una comisión de sabios europeos, comisión que hasta la fecha no parece haber hecho o dicho nada útil, que se sepa; pero es importante, muy importante.
Una de las ideas geniales del sabio consiste en poner soldados, muchos soldados por todas partes, que es lo que necesita la Europa para quedar como una señora y hacerse respetar (querer, creo que no). No en vano fue el que nos coló en la OTAN a hurtadillas, con aquello de que si de entrada o que si de salida.
Luego soltó el bonito oximoron o paradoja de la destrucción de empleo directamente proporcional a la creación, que no es moco de pavo. Para eso de los asuntos laborales siempre ha tenido mucho ojo, eso es cierto. No todos los jefes de gobierno pueden presumir de haberse ganado a pulso dos huelgas generales y una ruptura con el sindicalismo, como él hizo.
Pero ahí lo tenemos, con los bolsillos cargados de recetas y augurios. “Si ya lo había dicho yo”.
Con lo guapo que estaría criando bonsáis en silente comunidad zen con la naturaleza y el cosmos en general.

lunes, 1 de diciembre de 2008

ESTUDIANTES, MI CRUZ



Ayer, una vez más, el MMT Estudiantes hizo otra estudiantada. Van por encima todo el partido contra Unicaja y en el último medio minuto se las arreglan para perder por cuatro puntos. ¡Y yo que me las prometía tan felices!
Uno debería de estar acostumbrado, porque cuando no hay manera, no hay manera, como yo digo. Pues no: erre que erre y no logramos que nos abandone la esperanza. Eso es lo que habría que poner en el frontis de la cancha: “los que aquí entráis dejad toda esperanza”. Dantesco en el estricto sentido de la palabra.
Llevo siendo adicto al Estudiantes desde los seis añitos de edad, cuando inicié mis primeras letras en la “Prepa” del Ramiro. Tuve el honor de que vigilasen mis estudios personajes como Laborda y Díaz Miguel, que, por cierto, gastaba un genio de todos los demonios, Era entonces Jefe de Estudios Don Antonio Magariños, que gobernaba el centro a golpe de silbato. ¡Tiempos aquellos!
A lo mejor por eso me agarro semejantes berrinches cuando se pierden partidos de un modo tan estúpido, como ocurrió ayer. Comprendo que, a mis años, no es nada razonable, pero qué le voy a hacer yo.
La temporada anterior fue como para rabiar y patalear y el inicio de la presente no pinta mucho mejor. Los más ancianos del lugar a lo mejor pensamos que se ha perdido mucho del viejo espíritu torero, y hasta puede que tengamos razón. Cierto que hay jugadores como Pancho Jasen, que lo mantienen a tope, pero el conjunto del equipo, francamente, no.
Sin hacer de menos a Luis Casimiro, oigan: ¿no está el Pepu en el mercadillo? ¿Es que sale demasiado caro? Sólo era una sugerencia.
¿O es que me quieren matar de un cabreo?